Entre que si y que no, ni tú ni yo estamos aquí, solo las expectativas.
Según la RAE "incertidumbre" es la falta de certidumbre, o lo que es lo mismo, falta de certeza. Certeza es la firme adhesión de la mente a algo conocible, sin temor de errar; entre ambos complementos del significado podemos suponer lo siguiente: la incertidumbre es, parafraseando los significados antes presentados, el firme temor de la mente ante la falta de conocimiento de algo o de alguien (y aclaro que obtenemos esta conclusión meramente para fines didácticos de este texto).
Me resulta curioso encontrar las palabras "falta" y "temor" en un mismo párrafo, palabras que no me corresponde por el momento abordar pero que serán claves para ti como lector entender su significado algún día de tu vida.
Y es que, ¿Cuántas veces no nos ha pasado por la mente si podremos o no podremos con alguna tarea, con algún reto o hasta el poder relacionarnos con una persona o un grupo de personas? Cientos de veces, supongo. Pero la pregunta real aquí en este tema es ¿Quién lo sabe? ¿Quién realmente tiene la certeza de que no podrá? o yendo más profundo, ¿A qué le tenemos miedo realmente? Quiero aclarar que ésta última pregunta no es tan fácil de responder y que dependerá de cada quien a sabiendas de que "cada caso es un caso", pero las primeras dos convergen en un solo resultado: Nadie, a menos que alguien venga con una bola de cristal o algo mágico que no se haya intentado ya, de otra manera nadie puede saber con certeza que pasará o si podremos con ese algo o alguien. Sin embargo, este sentimiento o "estado" de incertidumbre nos ata en contadas y particulares ocasiones.
Es difícil entenderlo, quizá sea cosa de madurez o tal vez sea cuestión de tiempo para detenerte un poco o un mucho a pensarlo, pero claro, cuando involucramos el factor tiempo, ese tiempo que hoy en día nadie parece tener para sí mismos, ahí es cuando nada se puede, ahí es cuando, como dicen en mi rancho, "la puerca torció el rabo".
Creo que, dentro de las muchas cosas que nos pueden causar incertidumbre, la incertidumbre sobre alguien es la peor de todas, ¿Por qué? porque nunca sabes a ciencia cierta cómo alguien va a actuar ni cómo responderá ante una u otra situación, las variables son inmensas. Ante ésta falta de certeza siempre habrá algo muy cierto, nuestra mente comenzará a defenderse y a querer controlar o predecir los resultados o comportamientos de esa persona, cosa que he aprendido suele ser normal hasta cierto punto, porque quizá, sea alguna de las cosas que nos caracteriza a los humanos y que nos mantiene vivos. Pero, vivir con la incertidumbre por delante de nosotros desemboca en algo tal vez aun peor: la generación de expectativas. Aquí es donde se pone interesante el asunto, cuando hablamos de personas. Pensamos y pensamos, terminamos el día tratando de generar una certeza y una tranquilidad sobre lo que supuestamente "es" esa persona. Quizá creemos conocerla por el tiempo que lleva en nuestras vidas o puede ser que recién sabemos de su existencia, pero, aun así, sin importar el tiempo, vamos por la vida generamos ideales. Sin darnos cuenta y sin ser conscientes de ello, ese ideal solo existe en nuestra mente, el mismo que hace que nos olvidemos de la realidad, hace que nos perdamos y que coloquemos máscaras, olvidando que "el otro" es humano también.
Vaya, ¿a quién no le ha pasado? recién llega una persona a tu vida y tu mente empieza a generar una y mil historias, comienzas a conocerle y siguen las historias, sigue la convivencia y por estar en el "planeta expectativa", te vas y nunca estás, no realmente. Ahora bien, no hablemos exclusivamente de los que recién llegan, igual con los que ya están desde hace mucho tiempo, cuantas veces obviamos y creemos que le conocemos a la perfección, a ese amigo o a ese familiar a los que nunca preguntamos su realidad, solo generamos supuestos de lo que son o de como están, creados por lo que alcanzamos a percibir o quizá ni eso y solo es la expectativa que nuestra mente ha creado de ellos.
Ambos escenarios limitan nuestro conocimiento del "otro" y limitan la manera en que nos relacionamos en la sociedad y en que la sociedad se relaciona con nosotros, porque esto es de dos vías, como nosotros hacemos expectativas de los demás, como los demás de nosotros.
¿Cuántas veces habremos escuchado la frase "es que ya no eres el mismo que eras cuando te conocí"? Quizás muchas, parece cliché, pero seguro hay más en el fondo. Y con el fondo me refiero a que nuestro entendimiento del otro está acotado, en gran medida, por los enredos que hace nuestra mente que, entre otras cosas, se generan ante la falta de certidumbre y el miedo a conocer la verdad detrás de esa o esas personas, en pocas palabras, por las expectativas irreales que creamos de lo otro en cuestión.
Hay una cosa que podemos dar por sentado, y es que entre que sí y que no, entre que crees que soy o creo que eres, ni tu ni yo estamos realmente uno frente al otro, no sin derrumbar esas expectativas que tenemos uno del otro, no sin enfrentar ese miedo a la verdad, el miedo a la realidad y el temor a esa humanidad que nos hace tan vulnerables, a la cual pertenecemos todos. No existen príncipes azules ni princesas de cuentos de hadas, no hay amigos que nunca nos fallen, no existen los padres perfectos, todos tenemos defectos; por eso, aunque nos sea difícil aceptar, hay que ser en extremo conscientes que solo existimos verdaderamente en la realidad y en la imperfección, que los ideales solo viven en nuestra cabeza y que triste o alegremente solo ahí va a ser posible que se cumplan en su totalidad. Recuerda que los humanos fallamos, los humanos nos equivocamos, nos echamos pedos, cagamos, nos sacamos los mocos, babeamos la almohada, nos levantamos despeinados y no nos bañamos en varios días, los humanos peleamos y lloramos, los humanos somos reales y es una de las cosas que debemos valorar, porque quizá, como ya lo dije antes, es lo que más nos caracteriza.
Definitivamente la intención no es que encuentres en este texto la solución a tus problemas, la intención es platicarte que, como tú, estamos otros que pasamos por una situación similar, existimos otros que, a pesar de nuestras singularidades, te entendemos y que de una manera u otra podríamos comprender lo que estás pensando.
Como final te dejo esta reflexión y este deseo: Ojalá la próxima vez que pienses en porque alguien "cambió" puedas preguntarte si en realidad cambió o si solo estás conociendo la realidad de esa persona, incluso si ese alguien eres tu mismo. Ojalá que la próxima vez que sientas algo por alguien o algo, sea con las menos expectativas posibles, porque vamos, seamos sinceros, es falso decir que tu o yo no construiremos expectativas, son inevitables, el problema está en tenerlas y no mantenerlas reales, el problema está en el ahora, porque entre que si y que no, ni tu ni yo estamos, solo las expectativas.
Comentarios
Publicar un comentario